De la lengua a los contenidos propios
      es un articulo del miembro de la RED VASCA ROJA Alfontso MTZ LIZARDUIKOA publicado en GARA el 8 de mayo de 1999


      De la lengua a los contenidos propios

      Alfonso Martínez Lizarduikoa Ingeniero, profesor de Filosofía

      Nadie mínimamente imparcial puede hurtar hoy el reconocimiento al papel pionero y determinante que en la evolución de los estudios en euskara ha tenido la presión y la militancia de la juventud abertzale.

      Tanto en la enseñanza secundaria como en el ámbito universitario, sin la presión de esa juventud combatiente (en mi opinión la mejor de toda Europa), jamás habría podido llegar nuestra lengua preindoeuropea a los niveles de reconocimiento social y de práctica intelectual que se le reconocen en la actualidad.

      Sin embargo esa juventud militante, con un maduro sentido de anticipación intelectual, ha comenzado ya a plantearse el tema de los contenidos. Enseñanza y aprendizaje en euskara sí, pero no como una lengua estandar cualquiera (por ejemplo el inglés), sino como vehículo de comunicación de la particular visión que tenemos los vascos de la existencia, como vehículo de expresión de nuestro estilo per- sonal al enfrentarnos a ella y como elemento básico de reflexión acerca del futuro del que queremos dotarnos libremente como pueblo. Una lengua sin contenidos está muerta o es material de museo. Un euskara así no lo queremos. Esta es la nueva y trascendental apuesta que la juventud militante de la cultura y de la enseñanza nos lanza como reto al resto de fuerzas sociales y políticas de Euskal Herria.

      Las investigaciones internacionales (a las que nuestras instituciones hacen tan poco caso) en el campo de la paleoantropología, arqueología, lingüística histórica, genética de poblaciones, hermenáutica, filosofía o etno- ciencias, nos están aportando abundante y preciosa información acerca de las características de lo que fue en un pasado la civilización vasca. Nos marcan además las líneas de trabajo que entre todos habremos de recorrer para recuperar los contenidos propios y la memoria histórica de este pueblo tan fuertemente minorizado e incomprendido durante los dos últimos milenios. Sin embargo, ese camino sólo podremos recorrerlo desde la capacitación técnica e intelectual de la juventud. El libro, la lectura, la información y el debate han de ponerse de nuevo de moda entre la juventud. La juventud abertzale ha de convertirse en referencia social por poseer los mejores intelectuales. Si nosotros no lo hacemos nadie lo hará por nosotros.

      Al hablar de intelectualidad no debemos olvidar, sin embargo, la capacidad de absorción que poseen las instituciones. El que nos formemos en las estructuras de la enseñanza actual no quiere decir que debamos convertirnos en unos peones acríticos más en sus manos, reproduciendo el saber y los valores para los que el poder las ha diseñado, y que chocan frontalmente con los intereses del pueblo trabajador vasco.

      Certeramente, una vez más, la juventud estudiante abertzale ya ha acuñado un adjetivo determinante cuando se refiere a ellas como instituciones coloniales. Podemos y debemos capacitarnos a través de dichas instituciones (porque, entre otras razones, las pagamos de nuestro bolsillo) a pesar de su contenido colonial, pero aplicando luego los conocimientos que en ellas hemos adquirido en favor de los intereses de nuestro pueblo. La identidad del Pueblo Vasco siempre ha sido defendida desde los sectores populares, y ése es un dato histórico que no deben olvidar nunca las vanguardias intelectuales, proclives demasiadas veces a dejarse llevar por el discreto encanto de la vida institucional.

      En fin, ante la Europa del siglo XXI que como un rodillo desea engullir todas las diferencias culturales en bien de la homogeneización de un mercado único, la reivindicación de un feminismo con raíces propias, la potenciación de un trabajo colectivista (auzolan) de estructuración horizontal y sin elitismos, la reivindicación de un mundo simbólico naturalista y panteísta de alto nivel ecológico (y muy lejano de los valores judeocristianos tan ajenos a nuestra idiosincrasia), la estructuración del trabajo popular a través de eficaces e invisibles (para el enemigo) estructuras organizativas, la contrainformación y la generación de redes de producción y distribución de pensamiento alternativas frente al pensamiento único y alienado del poder; la creatividad del trabajo unido a la fiesta, cuya dialéctica tan bien ha sabido conjugar nuestro pueblo; la insumisión fáctica a la barbarie depredadora del capitalismo; el estudio y elaboración de una Historia de Euskal Herria pensada desde nuestros intereses y no desde los intereses del enemigo... todo esto y más serán las señas de identidad y los contenidos propios que nos ayudarán a marcar una estrategia para la supervivencia de nuestro pueblo en el siglo venidero. Ante esta compleja situación, no puedo por menos que saludar con ilusión solidaria a la "Tercera Asamblea de los Estudiantes Vascos" que está celebrándose estos días. El futuro de Euskal Herria está en vuestras manos. Eutsi goiari!

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